La Colada

La Colada necesitaba algo más que un rediseño visual. El objetivo era construir una identidad coherente y preparada para replicarse en distintos puntos de venta. Se trabajó el posicionamiento, el sistema gráfico y la adaptación de la marca al modelo de franquicia, asegurando que cada nueva apertura mantuviera consistencia y claridad. El resultado fue una arquitectura de marca alineada con el crecimiento, pensada no solo para comunicar mejor, sino para sostener una expansión ordenada y profesional.
